PASCUA:
EL PUEBLO CELEBRA
SU LIBERACIÓN

 

La Pascua (Pésaj) es la fiesta más antigua del pueblo de Israel.
Se celebra al inicio de la primavera de Israel, en el mes de Abib (luego llamado Nisán,
mes de las espigas).
Inicialmente era una fiesta pastoril (ofrenda de los primer-nacidos del rebaño).
Luego se fusionó con la de los Ázimos (fiesta agrícola de ofrenda de las primicias
de la cosecha de cebada).
Adquirió entonces un sentido religioso nuevo: expresaba la liberación del pueblo
realizada por Dios (Yahvéh).
Su celebración acompañó al pueblo a lo largo de su accidentada historia, siempre ligada
a la liberación (salto) de la décima plaga de Egipto (muerte de los primogénitos).
Esta plaga representaba las distintas amenazas que tuvo que enfrentar el pueblo en cada
época de su historia (esclavitud de Egipto, destierro, dominación romana...)
Tiene una fuerte carga de esperanza (su celebración siempre concluye con la esperanzada
frase "el año que viene la celebraremos en Jerusalén").

Está esencialmente relatada en Ex 12,1-36 y 43-51.
Tiene aportes de distintas tradiciones:

sacerdotal: versículos 1-20 y 43-50
yahvista: versículos 29-34 y 38-39
adiciones posteriores: versículos 24-27 y 13,3-16

El pasaje Ex 12,43-51 es el más antiguo.

Da algunas normas:
1) La celebrará toda la comunidad de Israel.
2) No puede participar ningún extranjero, a menos que sea circuncidado.
3) Se comerá un cordero dentro de la casa (sin quebrarlo, ni dejar carne).

El pasaje Ex 12,21-28 es más antiguo que Ex 12,1-14.

Tienen en común:
1) Se sacrificará una res menor (cordero o cabrito) de un año, sin defectos.
2) Se comerá en familia (si son pocos se juntan dos familias).
3) Se untarán con su sangre los marcos y el dintel de las puertas. (el ángel pasará de largo frente a las puertas pintadas: Ex 12,13.27)
4) Celebrar la Pascua de generación en generación, para siempre.
El pasaje 12,21-28 por su parte dice:
Durante la celebración se explicará todo esto a los niños (es una celebración catequética): resalta que Dios salvó a Israel El pasaje 12,1-14 por su parte indica:
1) Se comerá completamente (sin dejar nada) la noche del día 14 del mes de Nisán.
2) La carne será asada al fuego y acompañada con panes ácimos y verduras amargas.
3) Se comerá deprisa, con la ropa lista para viajar.
4) El sacrificio se hará con toda la asamblea reunida.

Elementos que recordaban la liberación:

- pan ázimo (preparado apresuradamente),
- cordero (cuya sangre salvó a los primogénitos),
- hierbas amargas y agua salada (amargura de la esclavitud),
- cuatro copas de vino (Yo os sacaré, os libraré, os redimiré, os tomaré).


A lo largo de la historia de Israel esta fiesta fue sufriendo sucesivas transformaciones:

Inicialmente era una celebración familiar (presidida por el padre de la familia o del clan) y se hacía en las casas, compartiendo y conmemorando la liberación.

Cuando aparecen los reyes, el templo y el sacerdocio oficial, se incorporó la fiesta de los Ázimos (Ex 12,15-20) y dejó de ser familiar: el pueblo (campesinos) debía presentar sus ofrendas al templo.

Durante una época la fiesta de los Ázimos reemplazó a la Pascua (2 Re 23,22; Ex 23,14) y cuando se la restauró volvió a centrarse en Jerusalén (2 Re 23,21ss; Dt 16,1-8)

En el exilio en Babilonia se recupera el sentido familiar, pero al regreso, se impone al pueblo ir a Jerusalén. Aún así la Cena Pascual se sigue celebrando en familia.


Jesús celebró la Pascua con sus discípulos (Mc 14,12-16) y le dio un sentido nuevo:
su Cuerpo entregado es una nueva manera de compartir;
su Sangre de Cordero inmolado lo convierte en nuestra Pascua redentora
(1 Cor 5,7; 1 Pe 1,18-19; Ap 7,14; Ap 12,11).

La Misa (nuestra celebración pascual) tiene ese sentido redentor y liberador.
Hoy, como el pueblo de Israel ayer, tenemos motivos para esta celebración.
Nos invita a despojarnos de la vieja levadura, a ser hombres nuevos.

Este artículo originalmente fue confeccionado para uso de la Escuela de Servicios y Ministerios de la Diócesis de Viedma (Argentina).


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