LA PROCLAMACIÓN
DE LA PALABRA DE DIOS


Lectores
 

Este ministerio tiene su origen en Cristo, y debe ser interpretado a la luz de su espíritu de servicio: en la sinagoga de Nazareth "se puso de pie para hacer la lectura", leyendo y comentando después un pasaje del profeta Isaías (Lc 4,16ss).

El lector es un ministro (varón) instituido y estable (CDC 230,1), si bien otros fieles (varones o mujeres) pueden ejercerlo por encargo temporal (CDC 230,2) u ocasional.

La lectura de la Palabra de Dios en la celebración es un acto litúrgico, centro de la liturgia de la Palabra, fuente de múltiples tesoros, sostén de la celebración (OLM2 3).

Para realizar mejor sus funciones, debe empaparse de "aquel amor suave y vivo hacia la Sagrada Escritura" que es característico de la liturgia (SC 24).
 

Quienes tengan interés en proclamar la Palabra de Dios en las celebraciones según el espíritu de la Iglesia, deben procurar ir adquiriendo algunas cualidades espirituales y técnicas.

Para ser un buen Lector es necesario ir desarrollando:

 
Para adquirir una buena aptitud para proclamar es necesario:

La mayoría de nosotros puede ser un buen lector si decide desarrollar los dones que Dios le dio.
 

Bibliografía recomendada:

Proclamar la Palabra de Dios - A. Pouilly - Ed. Paulinas - Buenos Aires, 1987
El lugar de la celebración - P. Farnés - Dossiers CPL - Barcelona, 1985
Ministros de la Palabra - E. Trucco - Ed. Bonum - Buenos Aires
El ministerio del Lector - Secr. Nacional de Liturgia (España) - Ed. PPC - Madrid, 1989
El carácter sinfónico de la celebración litúrgica - CEA-SAL - Oficina del Libro - Buenos Aires, 1995
Ministerios de laicos - J. Aldazábal - Dossiers CPL - Barcelona, 1990
Para vivir la Liturgia - J. Lebon - Ed. Verbo Divino - Estella, 1992
Introducción General del Misal Romano

Este artículo originalmente fue confeccionado en base a la bibliogafía recomendada y a la experiencia de los autores, para uso de la Escuela de Servicios y Ministerios de la Diócesis de Viedma (Argentina).


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