La Virgen

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LA PATRONA

 

 

María Auxiliadora
María Auxiliadora

 

Virgen Misionera
Virgen Misionera

 


 

MARIA AUXILIADORA DE LOS CRISTIANOS    

 

Esta advocación data de la victoria de Lepanto, en 1571, bajo el pontificado de
san Pio V, quien habría sido el autor de este título mariano.
También se le atribuyen la liberación de Viena en 1683 y la del Papa Pio VII,
el 24 de mayo de 1814, lo que motivó la institución de su fiesta.

Fue San Juan Bosco quien más propagó su devoción entre los salesianos,
y a través de éstos, en todo el mundo.

El 24 de mayo de 1879 (día de su fiesta) llegaron a las márgenes del río Negro
los primeros salesianos, acompañando la expedición al Desierto
e inaugurando la epopeya evangelizadora salesiana en la Patagonia.

El 20 de abril de 1934, al ser creada la Diócesis de Viedma, que entonces
abarcaba casi toda la Patagonia, fue designada Patrona de la misma.

Es la Patrona del Agro Argentino, y el día 24 de mayo es ocasión de
peregrinaciones en varios santuarios de nuestro país, con gran afluencia de
fieles, fundamentalmente de pobladores del campo.

En el santuario de Fortín Mercedes, entre otros, se venera una réplica de la
imagen que en Turín suscitó, bendijo y guió con su protección a innumerables
misioneros que partieron hacia los lugares más diversos de todo el mundo.

 


 

LA VIRGEN MISIONERA DE RIO NEGRO    

 

La Virgen Misionera de Río Negro surgió ante la necesidad de un signo de
pertenencia a la Iglesia Católica, que enlazara o uniera mutuamente a los
feligreses de cada parroquia, entre sí y con las demás parroquias, para formar
la Iglesia-comunidad diocesana, que entonces abarcaba toda la provincia.

La imagen de María, la Madre de la Iglesia, era el mejor signo de comunión
y, de una consulta con los párrocos, surgió el proyecto de un viaje misionero
mariano, parroquia por parroquia, durante el año 1978.

El P. Jesús Alegría, párroco de Valcheta, propuso asignarle el nombre de
Virgen Misionera de Río Negro.

El seminarista Enrique Lafforgue sugirió una capillita semi-abandonada que
había sobre un pequeño cerro cercano a Gral. Conesa, como el lugar adonde
podría quedar la imagen itinerante al finalizar el recorrido mariano, para
convertirse en lugar de peregrinación.

El clero de entonces, unos 70 sacerdotes, acogió con entusiasmo el proyecto.

La imagen inculturada de la Virgen María fue encargada al escultor Morosín.
Representa a una mujer mapuche caminando, llevando en sus brazos a su Hijito.
Tiene doble semblante: el rostro de un lado es triste y avejentado, del otro es
alegre y juvenil: la Virgen María recorriendo en misión la provincia iría
asumiendo las tristezas y angustias del pueblo rionegrino y las transformaría en
gozos y esperanzas con la fuerza de la presencia de Jesús y su Evangelio,
anunciando una buena noticia a los pobres.

La peregrinación como tal se organizó con los párrocos y feligreses, de modo
que entre noviembre y diciembre de 1978 la imagen recorrió unos 5.500 km
sobre el auto del obispo, de parroquia en parroquia, recibida con júbilo popular
en forma multitudinaria, con cantos y plegarias.

El 12 de octubre de 1979 la imagen peregrina, fue entronizada solemnemente
en la capilla de la Colonia San Juan de Gral. Conesa.

Se realizó la 1ª Peregrinación al pequeño Santuario de la Virgen Misionera,
presidida por el Nuncio Apostólico Pio Laghi y el Obispo Miguel E. Hesayne,
el presbiterio en pleno y la participación de feligreses de todas 1as comunidades
parroquiales (unas diez mil personas) que caminaron los 16 kms hacia la Capilla.

Desde entonces, todos los años la procesión se realiza el 2° domingo de octubre.

El P. Pascual Bernic con el Obispo, redactaron la oración a la Virgen Misionera
que el Papa Juan Pablo II quiso rezar al finalizar su visita pastoral a Viedma
el 7 de abril 1987.

 

QUÉ NOS DICE LA IMAGEN:

 

El señor Atilio Morosín comenta que, para ser fiel al pedido del Obispo, buscó
una Virgen María distinta, con algo de Río Negro, para recorrer la provincia
con el niño Jesús en brazos, una Virgen misionera y peregrina.

Imaginó una madre criolla, del desierto rionegrino, caminando por él;
¿cómo van vestidas? pues con sus ropas pobres y con el poncho criollo.

Completó la distribución de los colores de acuerdo a la tradición:
El rojo para el Niño, que simboliza la exaltación, el predominio del espíritu
(su Espíritu) sobre la materia, y el apostolado.
El color celeste característico del manto de la Virgen, combina con el rebozo
de la garganta, formando la bandera argentina.
El negro de la base simboliza las tinieblas, el poder del diablo, el mundo impío
en que vivimos, que Ella aplasta y va venciendo con sus pasos de misionera.

 


 

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