Novena a la Virgen

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NOVENA A LA
VIRGEN MISIONERA DE RÍO NEGRO

"María acompáñanos para compartir la Palabra y el Pan"

 

Virgen misionera

25 años
1979 - 2004

 

Día 1 - Una mujer del pueblo

Día 2 - Anuncio y maternidad

Día 3 - La visita, el camino de la amistad, el servicio y la alabanza

Día 4 - Madre pobre y humilde

Día 5 - María, mujer que sabe construir un hogar

Día 6 - María intercede siempre por nosotros

Día 7 - María, verdadera discípula

Día 8 - María y los caminos de cruz

Día 9 - María, Madre de la esperanza, Madre de la Iglesia

Contemplando la imagen de la Virgen Misionera

Oración a la Virgen Misionera

 


 

Esperando a la
Virgen Misionera de Río Negro

 

Hace 25 años...

 

Al preparar la Primera Peregrinación Diocesana
al Santuario de la Virgen Misionera
invocábamos a María con la oración de Juan Pablo II
a la Virgen de Guadalupe,
en su visita a Méjico:

 

"¡Oh Virgen Inmaculada,
Madre del verdadero Dios
y Madre de la Iglesia!
Tú, que desde este lugar manifiestas
tu clemencia y tu compasión
a todos los que solicitan tu amparo;
escucha la oración
que con filial confianza te dirigimos,
y preséntala ante tu hijo Jesús,
único Redentor nuestro."

 


    
Día 1:  Una mujer del pueblo

 

Comenzamos rezando la oración a la Virgen Misionera

 

Leemos: Lc 1,26-28

 

Para nosotros, los que creemos en Jesucristo, el nombre "María" tiene un peso especial. Sin embargo este era un nombre común... nombre de muchas mujeres en la historia del pueblo de Israel, nombre común en su época de tal manera que generalmente debía ponerse un segundo nombre detrás para diferenciar a una "María" de otra: María de Magdala, María de Cleofás, María madre de... Más de una vez, en esa cultura que tanta importancia daba al ser varón, una mujer era reconocida a partir de su esposo, o de su padre, o de su lugar de procedencia.

El Evangelio nos dice, al contar la larga lista de nombres de los antepasados de la familia de Jesús, que María estaba comprometida en matrimonio con José que según el evangelista Mateo era artesano o carpintero en el sentido más amplio de esta profesión (Mateo 13,55), hijo de un tal Jacob y descendiente de quien unos 970 años antes había sido el rey David; que de ella nació Jesús, llamado Cristo (Mateo 1,1-16). La podemos ubicar en época del rey Herodes (Lucas 1,5) en una ciudad pequeña -Nazaret- ubicada en la provincia de Galilea (Lucas 1,26).

En el siglo segundo se amasó la tradición que dio al padre y madre de la Virgen María los nombres de Joaquín y Ana.

Los Evangelios nos presentan así a la Virgen María formando parte de un pueblo determinado. Un pueblo que tiene su historia y costumbres propias. Hoy la Virgen María quiere caminar con nosotros, entrar en nuestra historia personal y social.

 

Para reflexionar y comunicarnos:

 

- ¿En qué lugar nací, en qué provincia? ¿Qué tipo de paisaje y población tiene mi pueblo natal? ¿Cuáles son para mí las características principales del barrio, pueblo o cuidad en la que ahora vivimos y formamos comunidad?

- ¿Cuáles son los problemas más grandes que vivimos como pueblo? ¿Cuáles las esperanzas?

"Nos preocupan las angustias de todos los miembros del pueblo cualquiera sea su condición social: su soledad, sus problemas familiares, en no pocos, la carencia del sentido de la vida... Más especialmente queremos compartir hoy las que brotan de su pobreza." Documento de Puebla 27.

Nosotros invocamos a la Virgen María con el nombre de Misionera de Río Negro pues creemos que ella nos acompaña en nuestro caminar en esta tierra e historia nuestra.

 

Rezamos tres AveMarías y cantamos: Virgen Misionera

 


    
Día 2:  Anuncio y maternidad

 

Comenzamos rezando la oración a la Virgen Misionera

 

Leemos: Lc 1,28-38

 

Hay tantas experiencias de maternidad como mujeres y familias que viven este acontecimiento. María, joven virgen, no estaba aún conviviendo con José su prometido. Recibió un anuncio inesperado que la desconcertó.

En cierta forma algo parecido a esto ya había pasado en la historia de su pueblo: personas como Abraham y Sara (considerados como padre y madre del pueblo) sabían lo que era la esterilidad y el desánimo, el no poder tener descendencia y sin embargo Dios se había acordado de ellos (Génesis 17,16 y 18,11); lo mismo sucedió con los padres de dos famosos héroes populares como Gedeón y Sansón (Jueces 6,12 y 13,3) A todos ellos la intervención de Dios en su favor en un principio les había desconcertado y hasta asustado, habían tenido sus dudas y pedido una señal.

María también es sorprendida por el anuncio de Dios; ella no era estéril pero su condición de joven que no tiene relación con ningún varón pone una objeción sensata al anuncio del ángel. Ella no tiene claro cómo sucederá esto, sin embargo no responde con dudas sino con confianza. La Virgen María nos muestra la aceptación de una maternidad que no esperaba. No es una maternidad impuesta o fruto de la violencia. Es una maternidad consecuencia del diálogo respetuoso, una maternidad que manifiesta el amor de Dios por las personas y por la historia de las mujeres y varones del pueblo. Ella se dispuso plenamente al "desembarco" de Dios en su vida. Acepta el don del Espíritu y colabora con Él.

Dios también "desembarcó" en nosotros el día de nuestro bautismo. Cada día, una bautizada, un bautizado, tendría que revisar su disponibilidad al plan amoroso de Dios en su propia vida. Dios sólo nos pide que nos abramos a Él para recibirlo y colaborar en su obra.

 

Para reflexionar y comunicarnos:

 

- ¿En lo personal y comunitario, nos damos espacio, tiempo, para escuchar la Palabra de Dios, para ir tomando decisiones en nuestra vida desde lo que la Palabra nos dice?

- Si en el grupo hay mamás: ¿Cómo vivo la experiencia de ser mamá?

- ¿Cuál es nuestra opinión sobre la maternidad de muchas chicas adolescentes?

- ¿Qué postura asumir frente a un embarazo no deseado?

- Como bautizado/a, ¿Acepto a Dios cada día en mi vida? ¿Respondo a Dios afirmativamente dejándome guiar por su Espíritu?

"...miramos la figura viviente de María. Ella nos enseña que la virginidad es un don exclusivo a Jesucristo, en que la fe, la pobreza, la obediencia al Señor se hacen fecundas por la acción del Espíritu. Así también la Iglesia quiere ser madre de todos los hombres, no a costa de su amor a Cristo, distrayéndose de Él o postergándolo, sino por su comunión íntima y total con Él. La virginidad maternal de María conjuga en el misterio de la Iglesia esas dos realidades: toda de Cristo y con Él, toda servidora de los hombres." Documento de Puebla 294

 

Rezamos tres AveMarías y cantamos...

 

Virgen

 


    
Día 3:  La visita, el camino de la amistad, el servicio y la alabanza

 

Comenzamos rezando la oración a la Virgen Misionera

 

Leemos: Lc 1,39-56

 

María aceptó la Palabra de Dios con una fe profunda. Nosotros sabemos que cuando se cree y ama una persona se obra, se actúa, teniendo en cuenta ese profundo sentimiento. María creyó en las palabras del ángel, las aceptó y una vida nueva comenzó a gestarse en ella. Esa fe y ese amor de María por la Palabra de Dios, se manifestarán, se mostrarán en la visita que la Virgen hace a su prima. Isabel es una mujer mayor, está embarazada... con prontitud María se dispone a recorrer la distancia geográfica que la separa de Isabel para visitarla.

Es en esa actitud de visita, de acercamiento, que María es reconocida por su prima como "bendita", como la que es y será felicitada a causa de su fe y su disponibilidad y porque en ella se vislumbra como un amanecer nuevo y esperanzado para la historia del pueblo. Su visita es una bendición...

En la historia del pueblo de Israel otras mujeres habían sido llamadas así por el servicio prestado al pueblo en favor de la liberación, de la salvación del mismo: nos encontramos, por ejemplo con mujeres como Jael (Jueces 5,24), con Judit (Judit 13,18), con Abigail (1 Samuel 25,33). Además en este relato, fecundidad y bendición nos recuerdan la antigua bendición que se une a la vida nueva (Génesis 1, 28; 9,1; 17,16; Deuteronomio 28,4).

El cardenal Eduardo Pironio escribía. "La pobreza de María -mujer que se pone inmediatamente en camino, en actitud de desprendimiento y de servicio- se encuentra con la pobreza de Isabel, mujer que necesita ayuda material de otros y experimenta enseguida el gozo de una salvación esperada pero insospechada: ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a visitarme?" Eduardo Francisco Pironio, cardenal argentino, (1920-1998) en "María y los pobres"

La respuesta de María al saludo de Isabel, su prima, es un salmo de alabanza y acción de gracias al que llamamos "Magnificat". María canta recordando citas del Antiguo Testamento, sobre todo el canto de Ana (1 Samuel 2,1-10). Ella se siente unida a la historia y hace memoria de la salvación de Dios y por ello lo alaba. Se sabe humilde y pobre y sin embargo descubre que porque Dios la ha mirado y ha hecho con ella grandes cosas, todos la llamarán "dichosa", "bienaventurada". Dios actúa en la historia y hace cosas grandes con los pequeños, los humildes, los pobres. El trabajo de todo creyente es ponerse en sintonía con esa pedagogía, con el "modo de pensar y actuar" que Dios tiene y disponerse a realizar sus tareas en el mundo para que la realidad se transforme día a día en lo que Dios quiere.

 

Para reflexionar y comunicarnos:

 

- ¿Hacemos visitas? ¿Son nuestras visitas un acto de acercamiento bueno, sincero, generoso? ¿Podemos decir que de nuestras visitas surge una alabanza al Dios de la vida y la salvación?

- ¿Se expresa mi fe en el servicio a los demás? ¿Llevamos la salvación de Cristo a todas las personas? ¿Cómo realizo esto en mi barrio, con mis vecinos, con mi familia?

- ¿Cómo comunidad de creyentes, podemos decir que nuestro modo de creer va cambiando despacito, desde abajo, con sencillez y humildad, lo que está mal en mi entorno? ¿Apoyamos los gestos e iniciativas que significan mayor dignidad y libertad para los excluidos y los más pobres?

"El Magnificat es espejo del alma de María. En ese poema logra su culminación la espiritualidad de los pobres de Yaveh y el profetismo de la Antigua Alianza. Es el cántico que anuncia el nuevo Evangelio de Cristo; es el preludio del Sermón de la Montaña. Allí María se nos manifiesta vacía de sí misma y poniendo toda su confianza en la misericordia del Padre. En el Magnifica se manifiesta como modelo para quienes no aceptan pasivamente las circunstancias adversas de la vida personal y social, ni son víctimas de la alienación, como hoy se dice, sino que proclaman con Ella que Dios ensalza a los humildes y, si es el caso, derriba a los potentados de sus tronos..." Juan Pablo II y Documento de Puebla 297.

 

Rezamos tres AveMarías y cantamos a la Virgen

 


    
Día 4:  Madre pobre y humilde

 

Comenzamos rezando la oración a la Virgen Misionera

 

Leemos: Lc 2,1-18

 

Obedeciendo a una ley impuesta por los conquistadores -los romanos- José y María deben ir a la ciudad de David, Belén, ya que ellos pertenecen a su parentela que se ha ido extendiendo a lo largo de los casi mil años que han pasado. El Dios fiel, cumplirá así, de modo común y valiéndose de los acontecimientos humanos, la promesa hecha al rey David que un descendiente suyo sería el Mesías, el salvador del pueblo. Estando en Belén a la virgen María le llegó el momento del parto. Las promesas de Dios se cumplen en forma tan ordinaria que pueden pasar desapercibidas.

Allí María dio a luz a su hijo... hijo que como todos los primogénitos debía ser consagrado de modo particular a Dios... Un hijo que debe ser arropado y acomodado en algo que sirva de cuna: un comedero de animales, un pesebre.

Jesús es el Salvador, el Mesías, el Señor, y sin embargo su nacimiento se produce en el despojamiento y la pobreza... En los momentos iniciales del nacimiento de Jesús reina la soledad. La sombra de la cruz se proyecta ya sobre los primeros días de su vida.

Unos pastores, representantes de los pobres y sencillos, son los primeros a los que se les revela la buena noticia. Llama la atención que se privilegie a unos hombres que, por su profesión, eran mal considerados en la sociedad, tan despreciados eran que su testimonio carecía de validez en un juicio: no eran de fiar. Con todo, el oficio era tan arriesgado y sacrificado (Lucas 15,3-5; Juan 10,11-12) que sólo hombres de confianza obtenían este encargo. Ellos se encontraban de vigilia en el lugar donde nació Jesús.

Este acontecimiento histórico del nacimiento de un niño encuentra también en el cielo un eco: el canto del "Gloria"; en ese niño que ha nacido se encuentra la liberación más plena y total de las personas. Y por eso, con ese niño, llega la paz a todas las personas que Dios ama.

Hoy, la Iglesia, las comunidades cristianas, están llamadas a dar cabida a Jesús, Salvador y Liberador: Belén se manifiesta en los creyentes que aceptan la Palabra de Dios en sus vidas.

 

Para reflexionar y comunicarnos:

 

- Pensemos en los acontecimientos humanos sencillos, pobres, en los que Dios nos anuncia que su salvación está entre nosotros:

- ¿En que sucesos de tu vida familiar ves que Dios se hace presente?

- ¿En qué acontecimientos de la vida de tu ciudad o pueblo, o de la vida del país, notás como se va realizando la salvación de Dios?

"En nuestros pueblos, el Evangelio ha sido anunciado, presentando a la Virgen María como su realización más alta... María constituyó el gran signo, de rostro maternal y misericordioso, de la cercanía del Padre y de Cristo con quienes ella nos invita a entrar en comunión" Documento de Puebla 282.

 

Rezamos tres AveMarías y cantamos a María...

 


    
Día 5:  María, mujer que sabe construir un hogar

 

Comenzamos rezando la oración a la Virgen Misionera

 

Leemos: Lc 2,39-40 y 51-52

 

"Hogar" significa no sólo tener un techo común bajo el cual vivir o alimentarse. El hogar es un espacio de convivencia, de compartir el pan, las alegrías y las penas. Es el lugar donde la familia puede crecer con dignidad. En el hogar los más pequeños pueden irse desarrollando, creciendo en todos los aspectos.

María y José actúan siempre en consenso, dialogan entre ellos, van poniendo en común sus decisiones, saben buscar juntos a Jesús...

María y José aunque pobres, tuvieron la oportunidad de conformar su hogar. Allí José pudo desarrollar su trabajo de carpintero y mantener a su familia. Allí María encontró el espacio para poder hacer su trabajo de esposa y mamá y además, el ámbito que le permitía ir guardando en su corazón y rumiar lo que iba viendo en su hijo Jesús. En ese hogar, Jesús niño y adolescente, irá adquiriendo madurez física y espiritual.

 

Para reflexionar y comunicarnos:

 

María nos invita a mirar los acontecimientos, a reflexionarlos, no le pasaba desapercibido lo que ocurría... y aún cuando en el momento sean difíciles de entender, no deja de saber qué es lo que sucede a su alrededor: lo que hoy no comprendemos, tal vez lo podamos entender mañana, tal vez, al encontrarnos con otras personas, al compartir, podremos ir comprendiéndolo mejor.

Podemos preguntarnos:

- ¿Se dan hoy las condiciones para que cada familia sea un "hogar"? ¿Qué problemas enfrentamos para ello?

- ¿Los más chicos pueden ir creciendo con armonía en nuestra casa, en nuestra familia?

- ¿Sabemos mirar la realidad, reflexionar y compartir lo que vamos aprendiendo?

- ¿Sabemos hacernos un lugarcito en la vida de cada día para rezar, meditar, encontrarnos con Jesús?

"María, llevada a la máxima participación con Cristo, es la colaboradora estrecha de su obra. Ella fue algo del todo distinto s una mujer pasivamente remisa o de religiosidad alienante. No es solo el fruto admirable de la redención; es también la cooperadora activa. En María se manifiesta preclaramente que Cristo no anula la creatividad de quienes le siguen" Documento de Puebla 293

 

Rezamos tres AveMarías y cantamos

 


    
Día 6:  María intercede siempre por nosotros

 

Comenzamos rezando la oración a la Virgen Misionera

 

Leemos: Lc 2,1-11

 

A nosotros nos gusta mucho celebrar fiestas... es más, sabemos que cuando algo es importante, se celebra. A la vez, muchas veces la realidad se impone, y por problemas económicos, muchas veces no podemos celebrar como quisiéramos.

En una ocasión María, Jesús y los discípulos fueron invitados a una fiesta de Bodas, a un casamiento y en lo mejor de la fiesta...

Algunos de los primeros discípulos de Jesús, lo habían sido antes de Juan Bautista. Este era un hombre que vivía pobremente en el desierto y practicaba una austeridad muy fuerte. Sus discípulos ayunaban con frecuencia... Y ahora, cerca de Jesús y de su madre, ven cómo María se preocupa porque se ha terminado el vino y el banquete puede arruinarse. María habla con Jesús y lo impulsa a hacer una señal de amor y preocupación por necesidades de los demás.

 

Para reflexionar y comunicarnos:

 

- ¿Qué fiestas celebramos en nuestra familia? ¿Qué fiestas se celebran en el pueblo o lugar en el que vivo?

- ¿Qué fiestas celebramos en nuestra comunidad cristiana?

- ¿Qué nos enseña a nosotros, hoy, esta preocupación de María por la falta de vino? ¿Qué carencias vivimos en nuestra comunidad, barrio o pueblo? ¿Nosotros podríamos hacer algo?

"...la Iglesia se sabe limitada y pequeña, pero se siente alentada por el Espíritu y protegida por María. Su intercesión poderosa le permitirá superar las estructuras de pecado en la vida personal y social y le obtendrá la verdadera liberación que viene de Cristo Jesús" DP 281

"(María)... en Caná está atenta a las necesidades de la fiesta y su intercesión provoca la fe de los discípulos que creyeron en Él. Todo su servicio a los hombres es abrirlos al Evangelio e invitarlos a su obediencia: Haced lo que Él os diga" Documento de Puebla 300

 

Rezamos y cantamos a la Virgen

 

Virgen

 


    
Día 7:  María, verdadera discípula

 

Comenzamos rezando la oración a la Virgen Misionera

 

Leemos: Mt 12,46-50

 

Discípulo/a es todo aquel que se dispone a escuchar la enseñanza de un maestro y a asumirla en las acciones de su vida. Lo propio de un discípulo es seguir con libertad lo que su maestro le enseña y poner la voluntad de vivir de acuerdo a lo aprendido. En realidad podemos decir que uno ha asumido la enseñanza de otro cuando su vida entera se rige por los principios, los valores que el maestro enseña. El discípulo auténtico marcha con Jesús y persevera en su conversión.

La Virgen se fue dejando enseñar por Dios, aceptó su Palabra y la vivió a fondo. Cuando respondió en el anuncio "que se haga en mí según tu palabra" se dispuso a asumir lo que Dios quería de ella. Paso a paso aprendió a vivir según la voluntad de Dios. A lo largo del camino de Jesús, fue siguiendo a su hijo y aprendió de Él lo que este enseñaba. Fue doblemente madre de Jesús: madre en la carne de su vientre, madre biológica y madre por cumplir la voluntad del Padre manifestada en Jesús.

La Virgen María es la única que tuvo el privilegio de ser en su cuerpo mamá de Jesús pero esto es sobrepasado en su vida por la escucha que ella hace de la Palabra, porque la guarda en su corazón y la vive. Esto la hace doblemente bienaventurada, dos veces "madre". María cumple y de sobra, las condiciones del discípulo verdadero. Desde la escucha y el seguimiento de Jesús podemos acceder a tener con Él una gran intimidad y "parentesco" y entrar así en la bienaventuranza, en la felicidad, de los que viven el Reino de Dios.

 

Para reflexionar y comunicarnos:

 

- ¿Puedo considerarme yo mismo discípulo/a de Jesús por la escucha y vivencia de su Palabra? ¿Vivo la voluntad de Dios en mi vida?

- ¿Es nuestra comunidad, el grupo al que pertenezco, una comunidad de discípulos que viven el Evangelio?

- ¿Deseamos que todas las personas tengan la posibilidad de acceder a la "felicidad" del Evangelio? ¿Qué hacemos para que esto pueda irse dando?

"María es reconocida como modelo extraordinario de las Iglesia en el orden de la fe. Ella es la creyente en quien resplandece la fe como don, apertura, respuesta y fidelidad. Es la perfecta discípula que se abre a la Palabra y se deja penetrar por su dinamismo: cuando no la comprende y queda sorprendida, no la rechaza o relega; la medita y la guarda..." Documento de Puebla 296

 

Rezamos y cantamos...

 

Virgen

 


    
Día 8:  María y los caminos de cruz

 

Comenzamos rezando la oración a la Virgen Misionera

 

Leemos: Mt. 2,13-14; Lc. 2,44-48; Jn. 19,25-27

 

¡Cuántas veces decimos "es mi cruz" o hablamos de "situaciones de cruz"!. Sin duda alguna en el dolor o la aflicción una persona puede sentirse sola. La compañía de otros no resuelve el dolor pero rompe en parte con la sensación de soledad y abandono total. La verdadera compasión es la que no sólo se queda en el sentimiento sino que hace algo por aliviar o acompañar a quien sufre.

En varias ocasiones de su vida María recorrió el camino de la aflicción o la angustia, vivió acontecimientos que no hubiese elegido para su vida, conoció noticias desagradables.

Mujeres y varones, hoy, atravesamos situaciones de cruz. La Virgen María no es indiferente a nuestro dolor pues ella sabe lo que es pasar por eso. Como muchas mamás sintió en su propio corazón el terrible dolor de la pérdida de un hijo. Sin embargo no desesperó y estuvo firme acompañando hasta el final. Tal vez recordaba aquellas palabras de Jesús: "El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará (Mateo 10,38-39). María, peregrina en la fe, conoce también el poder del amor que supera toda muerte. Amor que se hace solidaridad junto a todos los crucificados del mundo.

 

Para reflexionar y comunicarnos:

 

- ¿Cuáles son las situaciones de cruz en tu vida?

- ¿Crees que en nuestro pueblo o nuestra patria existen situaciones en las que a una mamá le sea o haya sido negado el derecho de acompañar a un hijo en su muerte o a enterrarlo dignamente?

- ¿Atraviesa nuestro pueblo, nuestro país, situaciones de cruz?

- ¿Qué signos podemos realizar para mostrar a todos que en nuestras aflicciones, María, nos acompaña?

(En María la fe...) "la impulsa a subir al Calvario y a asociarse a la cruz como al único árbol de vida" D. Puebla 296; es la mujer fuerte que conoció la pobreza y el sufrimiento, la huida y el exilio... asumió sobre el Calvario dimensiones universales" Documento de Puebla 302

 

Rezamos y cantamos...

 

Virgen

 


    
Día 9:  María, Madre de la esperanza, Madre de la Iglesia

 

Comenzamos rezando la oración a la Virgen Misionera

 

Leemos: Hch. 1,14

 

San Lucas nos muestra en este libro a María reunida y unida a los apóstoles. Unidad, oración, solidaridad que comparte el pan, escucha de la Palabra. María está allí como Madre de Jesús y de la nueva comunidad de hermanos que la ha recibido en su casa... como corresponde a todo discípulo de Jesús.

Una hermosa oración de la misa de la Virgen María en el Cenáculo dice:

"Señor, te damos gracias porque nos has dado en la iglesia primitiva un ejemplo de oración y de unidad admirables: la madre de Jesús orando con los apóstoles. La que espero en oración la venida de Cristo, invoca al Defensor prometido (el Espíritu Santo) con ruegos ardientes; y quien en la encarnación de la Palabra fue cubierta con la sombra del Espíritu, de nuevo es colmada de gracia por el don divino en el nacimiento de tu nuevo pueblo. Por eso, la Santísima Virgen María, vigilante en la oración y fervorosa en la caridad, es figura de la Iglesia que, enriquecida con los dones del Espíritu, aguarda expectante la segunda venida de Cristo".

María permaneció firme y perseverante con los discípulos. El Cenáculo fue la habitación del compartir la vida diaria, la esperanza, la oración. Lugar de convivencia y cuna de la Iglesia por la venida del Espíritu Santo.

 

Para reflexionar y comunicarnos:

 

- ¿Las y los cristianos de hoy estamos dispuestos a compartir como la primera comunidad cristiana?

- ¿Asumimos nuestra devoción y amor por María como un modelo de vida comunitaria o nos quedamos encerrados cada uno en lo suyo?

En este último día de novena podemos rezar juntos el Rosario frente a la Imagen de María y concluir cantando "Bendita sea tu pureza"

 


    
Contemplando la imagen de la Virgen Misionera

 

"Imaginé una madre criolla , del desierto rionegrino, caminando por él, ¿cómo van vestidas? Pues con sus ropas pobres y con el poncho criollo. Allí estaba la clave, una virgen distinta que cruza el desierto con poncho, completando la distribución de colores de acuerdo a la tradición que viene desde la edad media...

...el color celeste tan característico del manto de la virgen, aquí combina con el rebozo de la garganta, formando la bandera argentina" Tomado textualmente de un texto que escribiera el escultor Atilio Morosín, en 1976.

 

El niño Jesús con mantita roja:

El rojo es el color típico del fuego y la sangre. Sangre que recuerda el sacrificio de Cristo y de los mártires, de ayer, de hoy, de siempre. Es también el color de la vida y del amor ardiente, por eso es el color que recuerda el amor del Espíritu Santo en el corazón de las personas. El rojo es color de potencia y de poder. Pero acá, el que lleva este color es un Niño pobre... que nos recuerda que el poder del Evangelio no es como el poder autoritario y rabioso de los poderosos del mundo sino que es el poder del servicio. El poder de no ser acompañado por el amor, se vuelve arrogancia, soberbia, prepotencia, opresión.

 

La Virgen lleva vestido y velo azul:

El azul es considerado el más profundo de los colores por eso simboliza la profundidad de las personas, su hondura, su capacidad de reflexión. Simboliza la transparencia de la verdad -como un cristal o un vidrio limpios- y las promesas cumplidas, las palabras que uno da y de las cuales no se retracta. Implica sinceridad. Significa aquello que nos sobrepasa en comprensión y no se puede aferrar con definiciones: como el aire, el mar, el agua. Es el color de enlace de lo profundo con lo alto, de lo humano con lo eterno. La túnica recuerda la intimidad de la persona. Intimidad que debe ser resguardada sin falsos secretismos pero cuidada con sencillez. La persona humana tiene derecho a su intimidad que es inviolable. El velo, el cubrirse la cabeza, recuerda que sobre la persona humana existe Otro más grande: Dios. Es signo de vida que se ordena desde lo que Dios quiere, desde la voluntad de Dios: Hágase en mí según tu Voluntad".

 

Cuello y cofia blanca (el rebozo):

Blanco: color de la inocencia, de la rectitud y pureza de intención y de acción. Lo contrario a cualquier tipo de hipocresía. Color típico del Bautismo, de nuestra consagración a Dios como Bautizados. Es color que recuerda la Transfiguración de Jesús y por lo tanto la victoria más allá de la muerte.

 

Poncho y ojotas marrones:

Marrón es el color que recuerda a la tierra, a la "pacha mama", al "humus"... color de la humildad, virtud propia de los frágiles como el barro cocido pero con la posibilidad de guardar en ese vaso de barro el tesoro del Evangelio, del Reino. En este sentido el marrón es el color de los que en verdad y sencillez, aceptan sus limitaciones pero también conocen sus talentos y los ponen al servicio de los demás. Es color de la pobreza, color típico de los peregrinos, que asumen el ser como la tierra. Poncho y ojotas como los que han nacido en estas tierras; poncho que da calor, abrigo y repara del viento, la lluvia y el frío. Poncho que puede ser compartido, ya que no hay talle diferente. Ojotas que son cómodas y sirven para caminar despacio y llegar lejos.

 

María lleva a su hijo como las mamás que los protegen, pero su mirada está puesta en nosotros, su amor no es un amor "cerrado" sino abierto, compasivo y misericordioso. Amor que nos prepara para recibir a ese Hijo que ella trae en sus brazos. Amor que ella sabe entregar y que a la vez siempre guarda y medita en su corazón.

 

Su rostro tiene una doble expresión de sonrisa y a la vez serenidad; muestra una doble edad: más juvenil por un lado y algo avejentado por la dureza y rigurosidad del clima. Asume las distintas edades y situaciones de la vida.

 

El color negro de la base, significa la negación de los restantes colores, ligado a las tinieblas del mal, de lo negativo, de la negación y la muerte. La descendencia de la Virgen, vence a ese mundo injusto... "Ella -dice Morosín- lo aplasta y va venciendo con sus pasos de misionera".

 

La Virgen está caminando; es la Misionera que transita la buena senda, el camino angosto del Evangelio, para entregarnos la Palabra que se ha hecho carne y está entre nosotros. Nos invita a seguirla y a seguir con ella a Jesús, para ser así buenos discípulos.

 


    
Oración a la Virgen Misionera

 

Virgen Misionera de Río Negro.
Así te queremos invocar, Virgen María, Madre de Dios.
Guarda a todos los rionegrinos en tu corazón,
para que aprendamos a conocer y vivir el Evangelio de tu Hijo Jesús.
Bendice nuestros trabajos, nuestras relaciones sociales y familiares,
nuestras majadas y frutales, nuestros ríos y desiertos, nuestro mar y cordillera.
Así todas las riquezas y bellezas naturales nos acercarán más a Dios
y seremos más hermanos entre nosotros.
Virgen Misionera, cuida en cada rionegrino,
la fe, la esperanza y el amor
para que cada uno sea fiel al lugar que Dios le ha señalado en la vida.
Amén.

 


 

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