Mensaje
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(Diócesis del Alto Valle, Comodoro Rivadavia, Neuquén,
Río Gallegos, San Carlos de Bariloche, Viedma, Esquel)
1. “El Señor ha resucitado y se ha manifestado” (Lc 24,35): ésta es la Buena Noticia que resuena nuevamente en esta Pascua. Noticia siempre nueva y siempre buena, que quiere despertar lo más auténtico de toda persona. En Cristo Resucitado todo ser humano descubre que sus anhelos más profundos se pueden realizar La vida venció a la muerte, toda la creación despierta llena de esperanza a su plena realización, cada persona vuelve a descubrir y recorrer el camino de la vida verdadera.
Entre los anhelos más profundos y auténticos que aspiran a su plenitud, creemos que en esta Pascua Cristo quiere que volvamos a descubrir y hacer realidad que “todos somos hermanos”, y por eso hacer realidad una auténtica comunión entre nosotros. El ser humano fue hecho para la comunión, no para la soledad. Somos imagen de la Trinidad, estamos llamados a anticipar hoy y aquí la comunión de la Trinidad, para luego llegar a la comunión eterna con la Trinidad.
La Pascua de Cristo debe hacerse visible hoy en nuestra historia, en una renovada comunión entre nosotros. Aceptar a Cristo Resucitado es recorrer caminos de encuentro, de diálogo, de perdón, de solidaridad, de magnanimidad, de hacerse cargo del otro, de mirada en clave del bien común. En la antigüedad los Padres de la Iglesia ilustraban esta verdad así: “Supongamos un círculo trazado sobre la tierra, una circunferencia con un centro. Imaginemos que este círculo es el mundo, el centro Dios (Jesús), y los radios las diferentes maneras de vivir los hombres. Cuando los hombres caminan hacia el centro del círculo para llegar a Dios, se van acercando el uno al otro al mismo tiempo que a Dios. Cuando más se aproximan a Dios más se aproximan los unos a los otros” (Doroteo de Gaza, siglo VI).
Es esto lo que se manifestó con la fuerza de una semilla después de la muerte y resurrección de Jesús. Una semilla es siempre pequeña, pero tiene en sí la fuerza de la vida. En el momento de la muerte en la cruz Jesús se encontró solo, sus amigos se habían dispersado, cada cual había escapado para salvarse. Después de su Resurrección Jesús los invita a reunirse y a ir “a Galilea” donde un estilo nuevo de vida había empezado (Mt 28,16-20). Los que lo reconocen “al partir el pan” no pueden quedar separados de los demás y vuelven corriendo a reunirse con la comunidad de Jerusalén (Lc 24,30). La fe y la presencia de Cristo Resucitado dan origen a una humanidad solidaria y fraterna, donde a nadie le falta lo necesario y donde todos y todas, sin excepción, constituidos en la dignidad de hijos de Dios, comparten su fe y los bienes materiales, comprometiéndose en la búsqueda del bien común (cf. Hech 2,42-47).
Centrar nuestra vida en Cristo Resucitado nos lleva a una nueva manera de vivir. La Pascua de Jesús nos transforma en un ser para los demás, en un ser “en comunión”. El Espíritu de amor que irradia Jesús Resucitado nos re-une. Nos hace reunión de personas donde hay lugar y tiempo para el otro, donde nos descubrimos como hermanos. Se construye el bien de todos desde cada uno, nadie es más que otros, nadie queda excluido.
2. Quisiéramos compartir con ustedes algunas situaciones que atentan a esta vocación profunda de fraternidad que Cristo Resucitado nos trae en esta Pascua.
Estas y otras realidades que podríamos sumar atentan a la convivencia social, y nos llevan muy lejos de descubrimos y vivir como pueblo. El otro ya no es alguien, sujeto de derechos y deberes, sino enemigo, extraño, sobrante...
¿De dónde viene la injusticia? se pregunta el Santo padre Benedicto XVI en el mensaje para la Cuaresma 2010; “la injusticia (dice el Papa), fruto del mal, no tiene raíces exclusivamente externas, tiene su origen en el corazón humano, donde se encuentra el germen de una misteriosa convivencia con el mal”.
Jesús que “hace nuevas todas las cosas” en esta Pascua quiere “abrimos los ojos” para que no nos acostumbremos a vivir en la indiferencia y en el aislamiento, Él quiere cambiar nuestro corazón y que nos comprometamos con el mundo en que vivimos.
3. No quisiéramos quedarnos solamente con estas realidades tan alejadas del plan de Dios; porque estamos convencidos que la luz de la Pascua está brillando y dando muchos frutos en aquellos que se abren a ella. Por eso también queremos compartir con ustedes algunos de los signos que nos manifiestan esos frutos pascuales.
Se trata ciertamente de pequeños actos que no siempre aparecen en los diarios y en los medios de comunicación, pero que tienen en sí la fuerza del cambio. Don Jaime de Nevares, el primer Obispo de Neuquén, solía decir que “el fuego para calentar debe quemar desde abajo, allí donde casi no se lo puede ver.”
4. Como Iglesia que camina en la Patagonia en vísperas de celebrar el Bicentenario de nuestra Patria queremos que la Pascua de Jesús renueve nuestro compromiso en construir la Patria que todos anhelamos. No podemos creer en Cristo Resucitado y dejar de lado nuestro compromiso transformador de la realidad. Y ciertamente nuestro aporte distintivo será en orden a todo lo que haga que nuestra Patria sea una casa de hermanos donde todos tengan una morada para vivir y convivir con dignidad. “La sangre reconciliadora de Cristo nos da la fuerza para ser constructores de puentes, anunciadores de verdad, bálsamo para las heridas” (DA 535), es decir: constructores de comunión y fraternidad.
Que Nuestra Señora de Luján patrona de la Argentina, interceda ante su hijo Jesús para que bendiga nuestra Patria, sus familias e instituciones. Y que allí donde parece que la vida se apaga, encienda en cada uno la libertad en el Amor, el compromiso con la Verdad y una vida agradecida y orante que siga anunciando la Resurrección.
Con sentimientos cordiales, les damos a todos un abrazo fraterno y les dejamos nuestra bendición personal.
Marzo - Abril del 2010
Virginio Bressanelli, scj
Administrador Apostólico de Comodoro Rivadavia
Marcelo A. Melani, sdb
Obispo de Neuquén
Esteban M. Laxague, sdb
Obispo de Viedma
Néstor H. Navarro
Administrador Apostólico del Alto Valle del Río Negro
José Slaby, c.ss.r.
Obispo de la Prelatura de Esquel
Fernando C. Maletti
Obispo de San Carlos de Bariloche
Juan C. Romanín, sdb
Obispo de Río Gallegos